Hay lugares que parecen sacados de una película, y Epecuén es uno de ellos. Un pueblo turístico que en su momento compitió con Mar del Plata, quedó completamente bajo el agua en 1985 y hoy, décadas después, resurge en ruinas frente a una laguna en la que flotás sin ningún esfuerzo, como en el Mar Muerto.
Nosotros lo visitamos dos veces y las dos veces nos volvimos con la misma sensación: no hay nada parecido en el resto del país. En esta guía te contamos cómo llegar a Epecuén, qué ver, cuánto tiempo dedicarle y todo lo que necesitás saber para organizar tu visita por tu cuenta.

Epecuén
Si además estás armando el resto del recorrido por la provincia, te dejo nuestra guía de Buenos Aires con más destinos para combinar.
Qué es Epecuén y por qué es tan particular
Epecuén fue un pueblo turístico bonaerense que, en su época dorada, llegó a recibir hasta 25.000 turistas por temporada y hasta competía con Mar del Plata. La gente llegaba en tren desde todo el país atraída por las propiedades curativas de su laguna, con una salinidad comparable a la del Mar Muerto, y se quedaba a disfrutar de hoteles, boliches y recreos bailables a orillas del agua.
La noche del 10 de noviembre de 1985, un terraplén que contenía el agua de la laguna colapsó tras un período de lluvias intensas. El pueblo quedó completamente inundado y sus habitantes tuvieron que evacuar, sabiendo que ya no iban a volver. El agua siguió subiendo hasta cubrir el pueblo con varios metros de profundidad, y así permaneció durante casi dos décadas.
Con el paso de los años, y siguiendo el ciclo natural de sequías e inundaciones de la zona, el agua empezó a retroceder y las ruinas volvieron a quedar a la vista. Hoy se puede recorrer lo que queda del pueblo: calles, casas, hoteles y edificios emblemáticos, marcados por la sal y el paso del agua, en un paisaje que no se parece a ningún otro en el país.
En la actualidad, Epecuén volvió a convertirse en una atracción turística pero en esta ocasión no solo por las propiedades de sus aguas, que siguen atrayendo a cientos de visitantes, sino también por la posibilidad de recorrer un pueblo único en Argentina.

Epecuén

Epecuén
Un dato curioso: Epecuén tiene un solo habitante, Don Pablo Novak, que después de la inundación decidió volver a vivir en el pueblo que lo vio nacer.

Epecuén
Cómo llegar a Epecuén
La ciudad base para visitar las ruinas es Carhué, a unos 8 km de Epecuén.
Desde Buenos Aires
La distancia es de aproximadamente 530 km, con un viaje en auto de varias horas por rutas provinciales. Te recomendamos calcular el trayecto con anticipación, ya que algunos tramos de ruta provincial pueden estar en no muy buen estado.
Si vas a alquilar un auto para el viaje, en Discovery Cars podés comparar precios; es la web que usamos nosotros para encontrar las mejores tarifas.

Epecuén
Desde Bahía Blanca
Carhué está a unos 200 km, lo que la convierte en una buena base si estás recorriendo el sur de la provincia.
En ómnibus
Hay micros directos desde la Terminal de Retiro (Buenos Aires) hasta Carhué, con empresas como Chevallier y Platabus.
Desde Bahía Blanca, la empresa Grupo Plaza cubre el trayecto hasta Carhué. Te recomendamos verificar horarios, frecuencias y precios actualizados antes de comprar el pasaje, ya que suelen variar.
Cuánto tiempo lleva visitar Epecuén
Calculá mínimo 3 horas para el recorrido completo (paradas en el camino + ruinas + Centro de Interpretación), a un ritmo tranquilo. Si además pensás bañarte en la laguna, sumale un rato más.
Mi recomendación es ir a la mañana temprano o hacia la tardecita, para evitar las horas de más calor y aprovechar mejor la luz para las fotos.

Epecuén
Qué ver en el camino a las ruinas
Antes de llegar a la entrada de las ruinas propiamente dichas, el camino que bordea el lago tiene varias paradas que vale la pena hacer:
El Cristo
Obra del arquitecto Francisco Salamone, ubicada en la intersección del camino a Epecuén y el cementerio. Es una de las postales más conocidas de la laguna.

El Cristo – Epecuén
El Bosque Salinizado
Los árboles que quedaron bajo el agua durante la inundación de 1985 murieron de pie y hoy se ven completamente blancos, con troncos y raíces al descubierto. Es una de las imágenes más impactantes del recorrido.

Bosque Salinizado – Epecuén
Matadero Modelo
Otra obra de Salamone, inaugurada en 1938 y abandonada por la crecida del agua. No se puede ingresar, pero se puede observar desde afuera.

El Matadero – Epecuén

El Matadero – Epecuén

El Matadero – Epecuén
Playa Ecosustentable
Un balneario con energías alternativas, ideal para hacer una pausa o ver el atardecer.

Playa Ecosustentable – Epecuén
Ruinas del Castillo de la Princesa
Fue una de las postales de la Epecuén de antaño: un castillo construido por Ernestina Allaire, una arquitecta francesa casada con un noble polaco, que eligió el pueblo para pasar sus últimos días. Hoy queda muy poco en pie — desde el camino apenas se alcanza a divisar lo que fue una de sus torres, caída en el suelo — pero vale la pena la parada para imaginar el glamour que supo tener este rincón de la laguna.

Ruinas del Castillo de la Princesa – Epecuén
Qué ver dentro de las ruinas de Villa Epecuén
La entrada a las ruinas se hace por la ex Avenida de Mayo. El recorrido es autoguiado: te dan un folleto con un mapa para orientarte por tu cuenta.

Ruinas de Epecuén
Centro de Interpretación
Te recomiendo empezar por acá, en la antigua estación de ferrocarril, antes de meterte en las ruinas. Vas a encontrar material fotográfico y de archivo que ayuda a entender la magnitud de lo que pasó, así que cuando camines entre las ruinas vas a poder verlas con otra mirada.

Centro de interpretación – Epecuén
Avenida de Mayo y las calles del pueblo
El recorrido arranca por lo que fue la calle principal del pueblo. De a poco vas descubriendo carteles con fotos de «antes y después» en distintos puntos, que ayudan a imaginar cómo era cada lugar en su época de esplendor.

Avenida de Mayo – Epecuén



Epecuén

Epecuén
Hotel Monterreal y Hotel Parque
Dos de los hoteles que supieron alojar a los turistas que llegaban a Epecuén en su época de esplendor. Hoy solo quedan sus estructuras, marcadas por la sal y el paso del agua.

Hotel Monterreal – Epecuén

Hotel Parque – Epecuén
Alfajorlandia
Otro de los comercios que formaban parte de la vida cotidiana del pueblo, hoy convertido en ruinas como todo lo demás.

Alfajorlandia – Epecuén
Residencial y Confitería Corradini
uncionaba como alojamiento y confitería, uno de los puntos de encuentro de la villa en sus años de auge.

Residencial y Conitería Corradini – Epecuén
Recreo Bailable Bender
Acá funcionaba uno de los recreos donde los turistas pasaban las noches bailando. Es de los lugares que mejor reflejan lo que era la vida social de Epecuén antes de la inundación.

Recreo Bailable Bender – Epecuén

Recreo Bailable Bender – Epecuén
Complejo Balneario Municipal
Se conservan las ruinas de las piletas del balneario municipal, otro de los puntos que muestra la escala que llegó a tener la infraestructura turística del pueblo.

Complejo Balneario Municipal – Epecuén

Complejo Balneario Municipal – Epecuén
Rambla Hotel
Otro de los hoteles emblemáticos del pueblo, hoy en ruinas junto al resto del casco urbano.

Ramble Hotel – Epecuén
Sucursal del Banco Provincia de Buenos Aires
Uno de los edificios más reconocibles del recorrido, que da una idea de lo consolidado que estaba Epecuén como centro urbano y turístico.

Sucursal del Banco Provincia de Buenos Aires – Epecuén
Casas de familia y plazas
Completá el recorrido caminando entre las antiguas casas de familia y lo que quedó de las plazas del pueblo. Date tiempo para perderte sin apuro por las calles hasta llegar a la orilla de la laguna.

Ruinas de Epecuén

Ruinas de Epecuén
Flotar en la laguna de Epecuén: qué necesitás saber
La laguna de Epecuén tiene una concentración de sales tan alta que flotás sin hacer ningún esfuerzo, literal. De hecho, el lugar tiene el récord Guinness a la mayor cantidad de gente flotando tomada de las manos al mismo tiempo.
Un par de cosas a tener en cuenta:
- El baño en la laguna es una experiencia estacional: en verano es cuando más se disfruta.
- Si vas en otra época del año, varios hoteles de Carhué tienen piletas climatizadas con agua de la laguna, así que igual podés vivir la experiencia de flotar. Así lo hicimos nosotros.
- Dentro de las ruinas no hay ni un kiosco para comprar agua o comida, así que llevá todo lo que necesites antes de entrar.
Dónde dormir en Carhué
La ciudad más próxima a las ruinas es Carhué, y es donde te conviene alojarte para hacer la visita.
Nosotros nos alojamos en el Hotel Cristal Carhué, un hotel familiar muy cómodo, atendido por sus dueños. Lo mejor, para nosotros, fue la pileta climatizada con agua de la laguna: como visitamos Epecuén a la tarde, no llegamos a bañarnos en el lago, así que la pileta del hotel nos vino de diez. Es una sensación única, literalmente flotás y no podés evitarlo.
Si querés ver otras opciones, hicimos una búsqueda para acercarte alojamientos interesantes en Carhué:
- Casitas El Lago >> 9,0/10 de puntuación en booking y alrededor de 150 € la noche.
- Aguas Calmas >> 9,4/10 de puntuación en booking y alrededor de 56 € la noche.
Datos útiles para organizar tu visita
- Distancia desde Buenos Aires: 530 km aprox.
- Distancia desde Bahía Blanca: 200 km aprox.
- Distancia desde Carhué a las ruinas: 8 km
- Horario habitual: de 9 a 19 hs aprox. (verificar vigencia)
- Precio de la entrada: $2.000 (revisar antes de ir, el valor puede haber cambiado)
- Qué llevar: agua, protector solar, gorro y calzado cómodo — no hay dónde comprar nada dentro de las ruinas
- Comercios en Carhué: muchos cierran al mediodía, incluidos restaurantes, así que resolvé la comida con tiempo

Epecuén
Si te gustan los paisajes fuera de lo común, capaz te interesa nuestra guía de Ischigualasto, el Valle de la Luna o del Cañón de Talampaya, otros dos destinos argentinos con paisajes que parecen de otro planeta. Y si preferís pueblos con historia antes que paisajes naturales, tenés que conocer Alta Gracia, en Córdoba.
Hasta acá el post sobre Epecuén.
¡Espero que te sirva y resulte útil!
Cualquier duda o consulta dejala en los comentarios que acá estoy para tratar de ayudarte! 😉
¡Mil gracias por leerme!
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