En las sierras puntanas, escondida en un paraje rural donde el tiempo parece haberse detenido, se alza una de las construcciones religiosas más antiguas de Argentina: la Capilla de Nuestra Señora del Rosario del Trono, conocida popularmente como la Capilla del Paso del Rey. Sus paredes de adobe, sin techo y desgastadas por más de tres siglos de historia, son hoy uno de los destinos más fascinantes para quienes buscan turismo histórico y rural en la provincia de San Luis.
Si estás planeando un viaje por las Sierras Centrales de San Luis, este lugar merece un lugar en tu itinerario. Acá te contamos su historia, cómo llegar, qué ver en los alrededores y todos los tips para que tu visita sea inolvidable.
Historia de la Capilla del Paso del Rey
Todo empezó con los jesuitas
Según la mayoría de las fuentes históricas, la capilla fue erigida hacia fines del siglo XVII, aproximadamente en 1690, en un punto estratégico del antiguo camino real conocido como «Camino del Oro», que atravesaba la región serrana y conectaba las zonas de explotación minera con los principales centros poblados. Su construcción responde a las técnicas coloniales tradicionales: muros de adobe de aproximadamente un metro de espesor, vigas de madera de algarrobo y techo originalmente de paja.
La capilla estuvo administrada por los jesuitas y originalmente veneraba la imagen de Nuestra Señora del Rosario. Cuando la orden jesuítica fue expulsada de América en 1767 por orden del rey Carlos III, la capilla quedó poco a poco abandonada, iniciando un largo proceso de deterioro que continúa hasta hoy.

Capilla de Paso del Rey
Vale aclarar que existe cierta discrepancia entre las fuentes: algunos relatos ubican la construcción en el siglo XVII y otros la vinculan a hechos del siglo XIX, e incluso una versión sostiene que fue el gobernador José Rufino Lucero y Sosa quien mandó construirla tras la batalla de San Ignacio, con documentos que remiten a 1867. Más allá de esta discusión historiográfica, todas las fuentes coinciden en que se trata de una de las iglesias más antiguas de la provincia.
¿Por qué se llama «Paso del Rey»?
El nombre del paraje hace alusión al paso por la zona del Marqués de Sobremonte, virrey del Río de la Plata, durante su recorrido por la región. Con el tiempo, ese cruce histórico terminó bautizando tanto al paraje como a la capilla que se levanta en él.
Un punto de encuentro en el «Camino del Oro»
Durante buena parte del siglo XIX, Paso del Rey fue mucho más que una capilla: en 1864 la zona funcionaba como posta dentro de la línea de mensajería que conectaba San Luis con Villa Dolores (actual Concarán), en un recorrido que pasaba por El Trapiche, Cuchi-Corral, Estancia Grande, La Bajada, Paso del Rey, Inti Huasi, Agua Blanca y otros parajes. También había un almacén de ramos generales que convertía al lugar en un punto de encuentro y abastecimiento para los pobladores rurales, en una época en la que no existían caminos ni medios de transporte modernos.

Capilla de Paso del Rey
Cómo llegar a la Capilla del Paso del Rey
Si vas en auto, llegar es bastante fácil. El acceso es por la Ruta Provincial N° 39, el mismo trazado que seguía el antiguo camino real del virreinato del Río de la Plata —así que ya el trayecto tiene su propia cuota de historia—. Desde la ruta asfaltada sale un desvío de tierra en buen estado que te lleva directo hasta las ruinas, ubicadas en el paraje Paso del Rey, a unos 38 km de La Carolina.
Podés arrancar el viaje desde varios puntos de las Sierras Centrales de San Luis, como El Volcán, Potrero de los Funes, La Florida o El Trapiche, así que lo podés sumar fácil a un recorrido más amplio por la zona.

Capilla de Paso del Rey
Tip práctico: si viajás en auto de calle, consultá el estado del camino de tierra antes de salir, especialmente después de lluvias, ya que algunos tramos vadean pequeños arroyos.
¿Cómo está hoy la capilla?
La capilla fue declarada Patrimonio Histórico Nacional, un reconocimiento que subraya su valor para la memoria colectiva de San Luis y del país. Sin embargo, el deterioro es visible a simple vista. Hace unos 20 años la capilla todavía conservaba el techo, y hasta mediados de los años 90 mantenía en pie su campanario; hoy ninguno de los dos elementos sobrevive. La estructura interior se conserva parcialmente: se distingue una sacristía y, a la derecha, una dependencia donde antiguamente se labraban las actas parroquiales.

Capilla de Paso del Rey
Qué te vas a encontrar cuando llegues
Al llegar, un cartel en la entrada indica el año aproximado de construcción, 1690. Las pircas de piedra que rodean el predio marcan visualmente el límite entre el pasado colonial y el presente. Dentro de la capilla, un banco solitario en medio de las ruinas invita a imaginar cómo era este templo cuando aún tenía techo, campanario y una comunidad activa a su alrededor.😊

Capilla de Paso del Rey
La imagen original de la Virgen que presidía la capilla ya no está en el templo: hoy se conserva en la escuela rural de la zona, aunque en la pared todavía se distingue la silueta del lugar donde estuvo colocada durante generaciones.

Capilla de Paso del Rey
Qué ver alrededor: un circuito histórico y natural
La visita a la Capilla del Paso del Rey se combina muy bien con otros atractivos cercanos, ideales para armar una excursión de día completo por las sierras altas de San Luis:
Una gruta de origen volcánico ubicada a unos 1.700 metros de altura, famosa por sus hallazgos arqueológicos prehistóricos. Se llega desde la capilla recorriendo unos 20 km de camino de ripio en buen estado, atravesando paisajes serranos y algún vado de arroyo.

Gruta de Inti Huasi
Este pintoresco pueblo minero, reconocido como uno de los «pueblos auténticos» de Argentina, es la parada ideal para almorzar después de la visita. A diferencia de otros pueblos mineros abandonados de la zona, La Carolina está habitado y muy bien conservado, con su famosa mina de oro como atractivo principal.

La Carolina
Virgen de la Cobrera
Sobre el camino a Paso del Rey, por la misma Ruta Provincial N° 39, se encuentra este otro punto de interés que suele incluirse en el circuito histórico-religioso de la zona.
Este es uno de mis lugares favoritos de San Luis. Y no es solo por el valor arquitectónico —esos muros de un metro de espesor, el algarrobo centenario, técnicas de construcción que ya casi nadie usa—, sino por algo que cada vez cuesta más encontrar cuando viajás.
Es de esos lugares que te invitan a bajar un cambio y quedarte un rato en silencio, en medio de un paisaje serrano que tiene su propia magia.
Así que si tu próximo viaje te lleva a San Luis, sumá esta capilla al recorrido.
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